En el sector industrial es bien sabido que los montacargas son máquinas de gran utilidad para la carga y transporte de mercancía u objetos sumamente pesados para una o varias personas.

Como sucede con cualquier vehículo o unidad, los montacargas también cuentan con distintos tipos de motores y cada uno, a su vez, tiene distintas ventajas y desventajas que a continuación te enlistamos:

Montacargas de combustión interna:

Estos eran los más comunes, prácticamente los únicos que se hallaban en el mercado. Debido a esto, son unidades mucho más fáciles de encontrar y renta a un bajo precio. Estos montacargas funcionan con gasolina o diésel, aunque no hay una gran diferencia en su funcionamiento.

Montacargas a gasolina:

Los equipos con estos motores son un poco más caros que aquellos que funcionan con diésel. ¿La razón? El precio del combustible, pero el rendimiento final entre los montacargas a gasolina y los montacargas a diésel es muy similar. Uno de los principales problemas es que estos motores van en picada, su uso cada vez es menor por los altos niveles de contaminación que provocan, muy similar al de un automóvil.

Montacargas de gas natural:

Para estos montacargas existen dos tipos de inyección: de gas natural o gas licuado de petróleo. El primero contamina mucho menos que el segundo pues éste último produce sustancias parecidas a las del combustible fósil. El costo de cada uno es parecido al anterior pero mucho más rápido de recargar. Este tipo de montacargas tiene más ventajas que desventajas.

Montacargas con motores eléctricos:

Son los modelos más recientes en el mercado. Son económicos y funcionan con una batería propia que necesita ser recargada por un alternador, lo que hace que el vehículo se recargue a si mismo mientras está en funcionamiento. Estas unidades no contaminan, los precios de mantenimiento son bajo y requieren menos trabajo de limpieza.

Fuente: motor-blog.com.mx